Cuida tu planeta ahorrando

Porque Implementar acciones en favor del ahorro y el cuidado del ambiente, no significa reducir el nivel de bienestar o el grado de satisfacción de nuestras necesidades cotidianas. Por el contrario, dichas iniciativas buscan proteger la economía de nuestras familias y la preservación de nuestro entorno natural por medio de la reflexión y el cambio de los hábitos que conduzcan a una mayor eficiencia en el uso de la energía, al empleo racional de los recursos y una mejor calidad de vida.


martes, 13 de julio de 2010

USAR MENOS EL COCHE, CUÁNDO SI Y CUANDO NO.

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Soy la orgullosa dueña de un armatoste del año del caldo. No circula una vez a la semana y un sábado de cada mes. Aún así debido a sus dimensiones, mi apego y a mi incapacidad económica de cambiarlo, cada semana representa un gasto magno el ir y venir en él. Resulta que según la calculadora de yahoo, por cada 100km recorridos con mi auto produzco unos 30 kg de CO2. Y a ojo de buen cubero me aventaré unos……. 200km en promedio a la semana.


Y aunque no soy fan del tráfico, la verdad si me gusta manejar. No hay nada como ir cómodamente a la velocidad que yo quiero, escuchando lo que yo quiero a la temperatura que yo quiero y con la certeza de que el chofer (osea yo) está perfectamente capacitado.

A diferencia de los micros donde las capacidades del chofer dejan mucho que desear, así como la legitimidad de su licencia y su grado de sobriedad; y que decir de su educación y su higiene personal... Aunque a decir verdad las cumbias y las guarachas que tanto gustan a estos individuos también me gustan a mi. Pero dejando de lado la música, el calor, el tiempo perdido en cada parada y los arrimones, lo que más me preocupa es un asalto o un accidente. En resumen, por lo menos para mí, el uso de los micros es la última opción. Pero que no cunda el pánico, nuestra cuidad cuenta con muchos otros medios de transporte (metro, metrobus, taxi, etc.) y yo con otros tantos (patines, bicicleta, caminata).

El metro si me gusta y lo uso seguido, lo que no conozco es el metrobus, los taxis, bueno…..son otro tema. Sólo los uso en emergencias y cuando no queda de otra y con proveedores de servicios ya conocidos y de confianza.

¿Tons que? ¿Se puede o no se puede utilizar menos el coche?

Pues claro! Aquí van algunas medidas que voy a tomar:

Lo dejaré de usar cuando y para:

Ir a cualquier lugar que quede a máximo 3km a la redonda
Ir a cualquier lugar que quede cerca de las estaciones del metro o el metrobus
Ir al centro histérico
Ir al centro comercial
Y en vez de usar el coche puedo:

Caminar
Usar la bicicleta (aunque primero tendría que componerla y perderle el miedo)
Correr
Pedir aventón (a gente conocida, claro)

Cuando usaré el carro:
Cuando pueda dar un aventón
Cuando viaje largas distancias
Cuando tenga que transportar cosas pesadas o grandes
Cuando tenga que viajar con mis perros

Y como referencia:

Actualmente y con el aumento del precio de la gasolina supongamos que a la semana le pongo $100.00 a mi auto (sólo supongamos). En unas cuantas semanas estimaré el porcentaje de ahorro en referencia a éste valor.

SUERTE PA’ MI!

LA QUINTA FACHADA: LA AZOTEA

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De un par de años a la fecha las azoteas han sido un punto importante de atención para las grandes ciudades gracias al alto potencial de uso que éstas tienen. Los únicos usos que yo le conocía cuando era pequeña era de tendedero, lavadero, bodega y “Acapulco en la azotea”. Lo bueno es que hoy además de cumplir con todas éstas funciones, las azoteas se han convertido efectivamente en la quinta fachada. Por medio de las azoteas verdes, las naturaciones y los huertos urbanos nuestras azoteas nos proporcionan ése espacio de descanso y dispersión característicos de las áreas verdes tan difíciles de conseguir en una ciudad.

No me había dado cuenta lo afortunada que soy al tener una azotea hasta que, platicando con mi mejor amiga me entero que ella debe usar la secadora todo el tiempo. Resulta que en el edificio donde vive no ha habilitado la azotea para tendederos o cualquier otra actividad. Y lo único con lo que mi amiga cuenta es un pequeño patio interior en su depa al que no le pega un rayito de sol en todo el día. Dice que puede dejar tendida la ropa en su patio 2 días enteros y no se termina de secar. No quiero ni pensar en la cantidad de gas que consume, en el desgaste de su ropa y el dinero que cuesta.

Pero mi azotea ha hecho por mí más que ahorrarme una buena lana. Hace poco mas de un año, mi prima se mudó a mi edificio y el verano pasado lo pasamos increíble tendidas al sol con una buena dotación de cerveza, pepinos con limón, una rica selección de música y muchos temas de conversación.

Éste fin de semana he decidido hacer algo por mi azotea. Como aún no he ahorrado lo suficiente como para invertir, me hice de una sustanciosa dotación de guacales que el restaurante de enfrente me hizo favor de donar, reuní todos los palos de escoba que pude, desempolvé el taladro, conseguí unos cuantos tornillos y tuercas y puse manos a la obra para hacer de mi azotea un lugar más lindo.

Me lancé a casa de mi mamá y algunos amigos para robarles retoñitos de sus plantas y salí ajuarada no sólo con retoñitos, sino con plantas enteras y hasta macetas. Mis vecinos estuvieron de acuerdo en re-ubicar unos arbolitos de tamaño mediano y ECOLOMÍZATE y CEPELI ARQUITECTOS me donaron unas lámparas solares.

La tirada es ir abarcando cada vez más área en la azotea, porque además resulta que con proyectos como éste contribuimos a disminuir el efecto isla de calor yeeeeeeeiiiiiiiiii!

Éste es el resultado:


Si deseas implementarlo: recuerda siempre asegurar que tu azotea cuente con una buena impermeabilización. Y procura no colocar plantas de gran tamaño por que pueden generar problemas de humedad y comprometer la integridad de tu azotea gracias a su peso.

Muchas gracias a mi ma’, a las mamás de mis amigas, a Beto y Andrea, al restaurante de enfrente y a mis vecinos por sus donaciones =).

sábado, 3 de julio de 2010

DÍA DE MERCADITO YEEEIIII!

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Uff! Me encantan los mercaditos y las chácharas!

Los colores, los olores, los sonidos, la infinidad de productos y el barullo de la gente que compra y que vende saturan mis sentidos y me hacen pintar una sonrisa en la cara.

Estoy convencida que uno de los mayores poderes que cualquiera puede ejercer es el del consumo. El decidir entre un producto/servicio puede marcar la diferencia.

Cada semana mis compras se limitan a los alimentos que consumiré la siguiente semana. La lista está conformada en su mayoría de frutas y verduras, algo de queso, leche, semillas y granos.

Entre las frutas y verduras puedo escoger los frescos a los empacados. Así, me olvido de los conservadores que generalmente contienen los productos empacados y posiblemente de cierta cantidad de empaques.

Por ejemplo: Prefiero mil veces las lechugas de mi puesto consentido en el mercado, que aquellas que vienen empacadas en bolsas o cajas en el súper. Y lo mismo con la soja, la sopa de verduras, las lentejas etc.

También escojo siempre productos nacionales. Así, vuelvo a evitar conservadores y ahorro mucho combustible usado para transportar los alimentos de un lugar a otro. Además activo la economía de mi país.

Procuro escoger productos de temporada. Generalmente ésto son más baratos por que requieren menos energía, agua y fertilizantes para producirse, transportarse y empacarse que los productos fuera de temporada.

Para poder distinguir entre un producto y otro es necesario poner atención a las etiquetas y preguntar a mi “marchante” acerca de la calidad y procedencia de lo que compramo. Así que me olvidaré de hacer mis compras rápido y sin fijarme. Mejor, haré un playlist especial para la ocasión, me pondré unos zapatos cómodos, buscaré mi bolsa de abuelita e invertiré unos minutos extra en el cuidado de mi salud, mi bolsillo y el ambiente.

¿POR DONDE EMPEZAR?

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Por la casa por supuesto! Pero ¿Qué es lo que más conviene ahorrar? ¿Gas, luz, agua, gasolina?. Entre que son peras o manzanas a mí lo que más me interesa ahorrar es dinero. Por lo que comenzaré implementando en lo que pueda sin invertir por ahora…

Mañana se pondrá el mercado sobre ruedas cerca del trabajo y haré el mandado a la hora de la comida, así no usaré el coche para hacer mis compras. Tengo que echarme un clavado en el closet para encontrar la bolsa de mandado que me regaló mi mamá hace como 10 años (que por cierto está re fea). Y evitar así usar bolsas de plástico.Quisiera tener una de esas bolsas verdes que se cuelgan al hombro y no ésta bolsota de orejas que se me hace que hasta fue de mi abuelita……..Y aquí es donde me enfrento mi primer dilema:
¿Qué tan buenas son las bolsas de tela que se venden ahora por todos lados para ir al súper o al mercado? Si, es evidente que nuestra generación de residuos (bolsas de plástico) se verá reducida, pero el proceso de fabricación de las bolsas de tela requiere materia prima, agua y energía. Y seguramente también genera residuos ¿De qué naturaleza son esos residuos? Y ¿Cuál es el volumen de los mismos? ¿Serán más o menos nocivos que las bolsas de plástico que estamos evitando usar? Y ¿de dónde vienen esas bolsas de tela? Porque si son traídas de muy lejos imagínate todo el combustible que se ha quemado en traerlas a México!!!!

¿No sería mejor que todos desempolváramos nuestras bolsas de abuelita en lugar de comprar bolsas nuevas especiales para mandado? Me refiero a que, seguramente es mucho mejor para el ambiente y el bolsillo utilizar lo que ya tenemos en lugar de comprar productos nuevos. Al final del día la bolsa de tela servirá exactamente igual quela bolsa de abuelita…

viernes, 2 de julio de 2010

ACERCA DE MI

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Edad: Entre 25 y 35
Sexo: Femenino
Domicilio: México D.F.
Ocupación: Ingeniera ECOLOMIZATE

Hay que partir de algo…

En realidad la fiebre “verde” me agobia un poco. Ahora resulta que todo lo que hago, consumo y desecho tiene un impacto en el ambiente. Ahora, cada vez que compro, como o cago siento estar apuñalando a la madre tierra por la espalda. El cambio climático y la contaminación son temas constantes en el día a día, tan sutiles y molestos como el bzzzzzzzzzz bzzzzzzzzzzz de un mosquito a las 4:00 am…

No me malinterpreten, sí me importa. Pero quisiera que me importara en un grado que no resulte incómodo y molesto.

Creo que el tema es importante porque nos afecta a todos, pero que la industria y los medios se han apoderado de él y nos han atiborrado de información y productos a tal grado que no sabemos distinguir entre los de buena y mala calidad o entre los que sirven y los que no sirven….

Estoy convencida de que el verdadero cambio no se encuentra en comprar productos y servicios que tengan etiquetas “verdes”, sino en todo mi estilo de vida. Es más o menos como hacer dieta……Si basara mi nutrición en comprar sólo productos light y no cambiara mi rutina de alimentación, trabajo y ejercicio, posiblemente los resultados serían catastróficos. De la misma manera los cambios que haga a favor del ambiente deberán involucrar muchos o todos los aspectos de mi vida. Y quien sabe! Posiblemente ECOLOMIZAR resulte más fácil que hacer dieta…

jueves, 1 de julio de 2010

MAS QUE UNA MODA, UN ESTILO DE VIDA

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ECOLOMÍZATE (Cuida tu planeta ahorrando). Más que una moda, un estilo de vida.

ECOLOMIZAR significa un cambio de hábitos para favorecer no sólo a nuestro entorno o a las futuras generaciones, también deberá tener un efecto positivo en nuestra vida, nuestra salud e incluso en las personas que nos rodean.

Queremos encontrar el equilibrio entre la insensatez y la responsabilidad. Buscamos estar bien informados y aprender a tomar decisiones que nos den los mejores resultados.

En ésta época de paradojas, queremos hacer una pausa y generar el cambio en nosotros mismos. Cambios grandes o pequeños, reales y tangibles. Para ello, hemos escogido casi al azar a nuestra ingeniera como conejillo de indias para llevar a cabo ése cambio del que tanto hablamos todos y pocos realizamos y compartir ésta experiencia con ustedes.