Cuida tu planeta ahorrando

Porque Implementar acciones en favor del ahorro y el cuidado del ambiente, no significa reducir el nivel de bienestar o el grado de satisfacción de nuestras necesidades cotidianas. Por el contrario, dichas iniciativas buscan proteger la economía de nuestras familias y la preservación de nuestro entorno natural por medio de la reflexión y el cambio de los hábitos que conduzcan a una mayor eficiencia en el uso de la energía, al empleo racional de los recursos y una mejor calidad de vida.


miércoles, 11 de agosto de 2010

A un poco más de un mes de iniciado el reto.

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Dinero ahorrado: $200 pesos en un mes por concepto de gasolina.

Kilos menos: 1 gracias a la caminada y a la reducción de horas de tv (catafixiadas por tiempo en mi jardín en la azotea).


De las iniciativas tomadas éste mes, mi favorita fue la de usar menos el coche, ya que no sólo me ahorró dinero, sino me hizo bajar de peso. Me veo y me siento mejor y cuento con un “colchoncito económico” nada despreciable. Lo único que tengo que hacer es administrar mejor mi tiempo (aunque muchas veces me resultó más rápido viajar a pie que en carro) y cualcular las distancias.

Otra cosa que me encantó fue haber creado mi jardín en la azotea.


Hay días en que llego a casa con la única intención de tirarme en el sillón (en el piso o donde caiga) a ver tele. En lugar de eso, me cambio los zapatos, me coloco los audífonos con una selección de música cantable y salgo a podar o arreglar mis plantas. Resulta que en 15 minutos quedo más relajada que con 1 hora de TV. Me disperso, respiro, oigo y siento la cuidad y la naturaleza al mismo tiempo. Cuando viene mi hermana de visita le gusta sentarse en la mesa junto a las plantas aromáticas a leer un libro. Comienzan a crecer los jitomates y el jazmín perfuma la entrada de mi casa.


Sigo usando mi bolsa de abuelita para el mandado. Y resulta que a fin de mes me quedé sin bolsas plásticas para mis botes de basura y para recoger la popó de mis perros.

Las bolsas plásticas son un problema debido a que no son biodegradables. Esto quiere decir, que una vez desechadas no pueden ser incorporadas al ambiente por medios naturales debido a sus propiedades químicas y físicas, por lo que es necesario recurrir a otros procesos en los que se requiere invertir mucho dinero, agua y energía. Además, la gran magnitud de la producción y el uso de éstos materiales sobrepasan la capacidad de cualquier proceso de reincorporación. Pero es una realidad que debido a sus propiedades (flexibilidad, resistencia, versatilidad, comodidad, precio, durabilidad, etc.) son la opción más viable y a veces la única para empaques, embalajes y transporte de productos que conocemos. Y como a veces nos toca elegir de entre los males el menos peor, he optado por la utilización de las famosas bolsas biodegradables. Éstas, a diferencia de las no degradables están fabricadas a partir de componentes de plantas y no de petróleo, lo que las hace susceptibles a ser incorporadas al ambiente por medios naturales en cierto periodo de tiempo y bajo ciertas condiciones. Pero ojo! Esto no quiere decir que si yo desecho mis bolsas (por más biodegradables que sean) no voy a contaminar. No! Esto únicamente quiere decir que contaminan menos. Por eso, he optado por seguir rechazando las bolsas en el súper. el mercado, la tienda, etc. y comprar bolsas biodegradables para usarlas únicamente cuando no tenga más opción.